Gestiones · 1989–1999
Dos mandatos que estabilizaron los precios con la convertibilidad y privatizaron el Estado, a costa de desempleo récord y un fuerte salto de la deuda. PJ.
Contexto
Menem asumió en julio de 1989 en plena hiperinflación. Con la convertibilidad (peso 1 a 1 con el dólar, 1991) frenó la inflación de raíz y desató una ola de privatizaciones y apertura. La estabilidad de precios convivió con desindustrialización, desempleo creciente y un endeudamiento que preparó la crisis de 2001.
Cifras clave
Indicadores de fuentes históricas y públicas del período 1989–1999.
El peso atado al dólar quebró la hiperinflación y dio una década de precios estables, base de la recuperación del consumo y del crédito.
La desocupación trepó del 6% en 1991 al 18% en 1995, en parte por privatizaciones y apertura. Surgen los "nuevos pobres" de clase media.
YPF, Aerolíneas, ferrocarriles, teléfonos y agua se vendieron por más de u$s30.000 millones, usados en gran parte para pagar deuda.
La deuda externa pasó de unos u$s65.000 millones a u$s125.000 millones, casi duplicándose durante la década.
Tras la hiperinflación, la inflación cayó a un dígito y hacia el fin del ciclo hubo incluso deflación, algo inédito en Argentina.
El Pacto de Olivos habilitó la reelección. La reforma de 1994 incorporó nuevos derechos, pero también consolidó el poder presidencial.
Dos miradas
El FIAF no toma partido: presenta las posiciones tal como circulan en el espacio público.
Sus defensores destacan que la convertibilidad dio estabilidad monetaria tras el caos, atrajo inversión, modernizó servicios privatizados y permitió planificar a largo plazo por primera vez en años.
Los críticos señalan el desempleo récord, la venta de activos estratégicos, el endeudamiento que preparó el colapso de 2001, y las causas de corrupción que rodearon a varias privatizaciones.
"El análisis del flujo de recursos no reemplaza el debate político, pero lo hace más honesto. El ciudadano informado es la base de cualquier democracia real."
— FIAF, principio de transparencia